miércoles, 23 de marzo de 2011

El finde con Cla

Antes de contaros cómo han sido estos cinco o seis días con la amiga italiana de Mirka, Clara Ori, quiero compartir con vosotros los pensamientos que me vienen. – ske no tengo ganas de publicar dos entradas cortas, por eso lo resumo todo aquí. :D !Qué perezosa soy, dios mío! :D

La vuelta a mi país ha sido algo extraordinario. Lo describiría con dos palabras: alivio e increíble. Incluso ahora que ya llevo algunas semanas en la rutina, viviendo en la residencia para estudiantes universitarios y compartiendo la habitación con mi mejor amiga Mirka, tengo la sensación de estar de vacaciones. Largas y felices vacaciones que parecen no tener fin....y eso no está bien. Debo estudiar, cumplir con mis deberes...lo hago, lo juro por mi madre, pero...es raro. Voy a la universidad, entrego los trabajos en las fechas y buzones de entrega correspondientes, me preparo para las clases siguientes pero...todo parece de película...y yo en vez de participar en ella, soy tan sólo un telespectador observando todo desde fuera.
Mirka dice lo mismo. Las dos creemos que seremos capaces de estudiar cuando vengan los exámenes...yo también lo creo porque cuando las dos tenemos que trabajar, nos ponemos los auriculares y cada una nos concentramos en lo nuestro, no hablamos, no cantamos, no nos reímos a carcajadas pero...no sé...

Vino el miércoles, el día 16 de marzo de dos mil once por la tarde; una chica bajita, delgada, con pelo rizado, cualquier chico la definiría como guapa...es que es guapísima – la amiga italiana de Mirka, Clara Ori.
Mirka salió antes de las cinco de la tarde para estar a tiempo a la puerta de nuestra facultad donde se iba a encontrar con mi amiga Dasa para ir las dos a buscar a Clara a la estación de autobuses de Student Agency cercana a la estación de trenes. Yo me quedé en la resi intentando rellenar un cuestionario de léxico...pero no me concentraba.
Llegaron a eso de las seis. Ya las oí de lejos, la voz suave, un poco aguda pero a la vez fuerte de Clara cuya risa parece un coro de cascabeles dorados cantando de alegría y a Mirka registrando su bolso en busca de las llaves. Por un instante pensé que a lo mejor pudiera abrirles pero no lo hice. Tenía miedo y estaba en tensión porque nuestra relación anterior había sido algo fría.

Abrieron la puerta, Mirka la guió para adentro. Cerraron, colocaron la maleta de Clara en el pasillo y vinieron a saludarme. Cla y yo nos abrazamos ligeramente y me sorprendió lo bajita que es. Cuando la vi en dos mil cinco en el campamento internacional en Brno, me parecía más alta. Claro que es una estupidez pero la cosa es que en realidad ya no me acordaba de cómo era.

Luego charlamos un rato, o mejor dicho, las dos charlaban, yo escuchaba e intentaba rellenar el maldito cuestionario...pero no me concentraba en la grabación sobre la explotación de los inmigrantes en el trabajo para nada – y eso que no era nada difícil y a mí estos temas siempre me han llamado la atención. Va, lo dejo para otro día, pensé.

Luego abrimos una caja de chocolatinas que nos trajo Cla de regalo. Estaban buenas. Y luego me fui a fumar un cigarro. Y ella me preguntó: ?Puedo yo también? Me sorprendió cómo había mejorado su espanol. – o es que ha cambiado su actitud hacia esta lengua? En el dos mil cinco, aunque sabía que yo en espanol me defendía bastante mejor que en inglés, me miraba de reojo y se limitaba a dirigirme escasas palabras solamente para comunicarme lo imprescindiblemente necesario. Y ahora, la misma chica que seguramente opinaba que yo era una tonta perdida siempre sólo con mi espanol, estaba allí pidiéndome un cigarro. En espanol.
La invité. Nos fumamos uno, dos...y conversamos. De todo un poco. Me sorprendió la fluidez con la que hablaba el castellano y aunque a veces se sentía incómoda por no recordar las palabras correctas, la verdad que lo hacía bastante bien.
Y yo empecé a sentirme más relajada y verdaderamente comencé a disfrutar de su presencia.

Cuando volvimos, ella sacó su portátil y la línea braille, lo colocó encima de la mesa de Mirka y preguntó si podía utilizar internet. Mirka le había encargado una tarjeta de red para hacer una conexión compartida a Fenzik, un chico que por mis amigos es más conocido como „el informático“. Le escribimos al informático al skype que cuando pudiera que pasara por nuestro cuarto y nos dejara las cosas para conectar a Clara a la red. Se le olvidó. No había traído ni la tarjeta ni los cables. Y Mirka confesó que tampoco se lo había recordado. Así que nos fumamos un cigarro con él y él nos prometió que al día siguiente vendría y haría la conexión compartida via la wifi del ordenador de Mirka.

Luego ya no hicimos gran cosa, le ofrecimos a Clara la ensalada con palitos de cangrejo que habíamos preparado el día anterior a Clara a la que, gracias a dios, le gustó. Luego charlamos hasta la una de la madrugada, Clara le llamó a su novio holandés desde mi ordenador y nos acostamos, Clara en la cama de mirka y Mirka en mi colchoneta inflable. Nos dormimos como ninos pequenos.

El jueves el despertador de Mirka sonó a las seis porque se tenía que ir a clase de literatura con Paolo Divizia, un profesor bastante serio a cuyas clases es recomendable asistir.
Y yo, que hasta ahora no he llegado a entenderlo, me desperté más fresca que una rosa y con una sonrisa amplia. Me desperecé y con una energía increíble me puse a prepararle el desayuno a Clara. Me satisface que le ha gustado un dulce que hizo mi mami y mi café. :) Por lo menos algo positivo. :) Me ayudó a relajarme más todavía.
Estuvimos charlando sobre cosas de chicas, Mirka se piró dentro de una hora y Clara y yo nos quedamos asolas. Yo tuve miedo pero al final nos lo pasamos pipa. Ella se forzó y aguantó aproximadamente cuatro horas y media de conversación en castellano. Bueno, menos, porque a las nueve nos pusimos a estudiar. !Me encantó! Había un silencio casi sepulcral. Solamente se oía el tac-tac de los teclados de nuestros portátiles. Y las dos hicimos lo que nos habíamos propuesto. !Bien! Traduje todo lo que me quedaba de las frases de léxico, ella finalizó su trabajo sobre un libro en holandés del siglo diecisiete y cuando le di por última vez al enter para guardar y entregar el cuestionario completado sobre la situación de los inmigrantes en el mundo del trabajo, llegó Mirka. El tesoro nos compró tres dulces, uno para cada una. !Qué rico estaba! De ojaldre y rellenado con un poquito de chocolate. Podría haber habido mááás :( :)

Y luego charlamos mucho y nos pusimos a pensar qué íbamos a comer. Después de una hora de opiniones indecisas optamos por encargar unas pizzas. Nos las trajeron directamente a casa. !What a comfort, yeah! :D Estaban riquísimas y grandísimas. Luego ya no comimos en todo el día.

Yo todavía seguía con la mía cuando llegó Verca Pekarkova, una compi de clase de Mirka del instituto. Nos pusimos a hablar sobre el arte, nos contó sobre una exposición rarísima que había visitado y nos pusimos a discutir dónde está el límite entre qué es arte y qué ya no lo es. Al final llegamos al acuerdo de que depende del punto de vista de cada uno. Un graffiti para uno puede ser una verdadera obra maestra del arte contemporáneo, para otro tan sólo el resultado de una gamberrada asquerosa de algunos puercos que se habían metido unas rayas.

Verca estaba acatarrada y se fue pronto porque no se sentía bien del todo. Y yo casi me dormí. Pero llegó el informático. Nos tuvo que ensenar su nuevo teléfono que se había comprado. Creo que era un Nokia, todo metálico, la verdad que me encantó. Luego nos fumamos un cigarro y en eso Cla dijo que le hubiera encantado salir, tomar algo con nosotros y probar la cerveza checa. El informático le dijo que lo mismo había planeado con un amigo suyo y que si queríamos podíamos ir con ellos. Así que nos unimos a ellos, vamos, sobre todo por Clara. Yo ya presentía algo raro...que habría de pasar.

El otro amigo del informático era Ladislav. Un guaperas, conscientísimo de ello y que sabe arreglárselas con las tías de puta madre. – Su última novia era mi amiga. Estuvieron juntos más de un aňo. Incluso fue a verla a Lisboa donde ella estuvo de erasmus....compartían un piso...y hace tres semanas la dejó el cabrón.
Es un tío arrogante que siempre te habla como si fueras un imbécil. Estudia derecho y se cree el ombligo del mundo. !Odio la gente así! !Odio cuando alguien cree haberse comido toda la sabiduría del planeta!
Y éste, el informático, Clara, Mirka y yo fuimos a Alterna a jincarnos unas cervezacas...o por lo menos eso pensaba...
Nos tomamos una y cuando estuve a punto de pedir otra, dijeron los chicos que no, que ya nos íbamos porque habían acordado con otras amigas suyas que harían una fiesta en la habitación 202 con vino, guitarra y todo. Pues nos tuvimos que ir, no había otra.
Yo cogí algo de chorizo, un poco de colines y vasos pal vino porque me advirtieron que sí podíamos ir pero que no tenían suficientes copas. Y me fui a su cuarto.

Antes de ir a Alterna le escribí a mi novio que la íbamos a llevar a clara a un bar checo para que conociera un poquitín la vida estudiantil de cerca. Cuando volvimos y antes de marcharme con los vasos y la comida, se lo comuniqué otra vez a través del skype. Y me fui.
La fiesta no me gustaba, los chicos tocaban bien pero nadie hablaba con Clara lo cual me jodía considerablemente. Sé que somos checos, cerrados y a veces sin muchas ganas de abrirse un poco a los de fuera pero joder, preguntarle qué tal estás, te gusta nuestro país, estás contenta, no te falta de nada, vamos que eso no cuesta, digo yo.
Mirka y yo nos empeňábamos en traducirle todas las canciones guerreras que son de gran interés sobre todo para el informático – pero se traducen malísimamente sea por la jerga, sea por la difícil contextualización de nuestra situación a alguien que no tiene ni idea.
El stronzo de Ladislav ya me tenía hasta las mismísimas narices. Todos, excepto Clara, obvio, y Mirka, que es absténica, pagamos por el vino. Y Clara y yo, a pesar de haberle pedido ochocientas veces si por favor nos puede dar un poco, siempre teníamos los vasos vacíos. Así que me levanté y fui al balcón para hablar con mi novio. Me sentía mal porque no había logrado contactar con él antes y por lo menos quise despedirme, desearle muy buenas noches, escuchar su linda voz y decirle lo muchísimo que lo quiero. Marqué su número, le di y...una voz femenina me avisó: El teléfono al que llama está no disponible o fuera de cobertura en este momento.
Colgué... Volví al cuarto del informático, les dije que me meaba y que tenía que ir al baňo y me piré.
Intentaba alegrarme imaginándome qué peo se habrían cogido todos si yo no hubiera llevado ese choricito y colines (era la única comida que había), me los imaginaba allí haciendo de todo pero ni esto me ayudaba.

Era la una y media cuando me senté al ordenador en mi cuarto. Me metí los dos auriculares en los oídos lo más profundo posible para que ni el más mínimo ruido perturbara mi mundo interno, puse canciones lentas y le escribí un correo a mi novio. La verdad que me sentía hecha una mierda... Y así me quedé hasta las cuatro y media.
Luego llegaron Mirka y Clara. Clara llorando. Cuando le pregunté qué le pasaba me vino con cuentos de que jooo, que está tristísima, que nunca más volverá a verlo, que es tan guapísimo, simpático, sexy y no sé qué más. No sabía de quién hablaba. Pero cuando le pregunté y me dijo el nombre de Ladislav, ske no pude más. A mí nadie me ha abrazado, nadie me ha dicho „ma poverina, que no pasa nada, que todo irá bien“ y yo ahora voy y la tengo que consolar porque se ha enamorado de un cabrón? !Ni de coňa!
Me fui a la cama. Y dormí mal. No pude dejar de pensar en el correo que le había puesto a mi tesoro y en lo que había sucedido...los pensamientos invadían mi cabeza como flechas indias con puntas venenosas.

He quedado para el viernes con Dasa para ir a la estación de trenes a comprarle frutos secos a mi mami para su cumpleaňos. Quedamos para las once en Grohova. No me levanté. Dormir tres horas la verdad que no es mucho. No sé cuántas veces apagué el despertador, sin embargo me levanté a la una. Dasa seguía en la facultad así que al final, después de muchas explicaciones y mensajes de texto, logramos encontrarnos, compramos todo y yo volví a la resi. Y nos pusimos a estudiar.
A Mirka se le antojaron unos sándwiches, de los míos, de los mejores. :) Así que me puse a prepararlos para las dos. Clara dijo que se lo preparaba sola y que sólo se lo metiera en la sandwichera. Cogió dos rebanadas de pan de molde y metió una lonchita finita y pequenita de queso ahumado y una pizquina de ná de bacon. Pensaba que no le iba a gustar, vamos, que el pan no tenía nada, pero bueno... Se lo preparé. Se tostó enseguida y...no le hizo mucha gracia. – no me sorprende :D heh :D
Luego le preparé otra a mi manera, con más quesito, y la chica no paraba de decir: mmmm quééé ricoo! Me alegraba un montón que a las chicas le gustaban mis sándwiches. Luego se comieron otro a medias y por fin empecé a preparar los míos.
Cuando estaba a punto de sacarlos calentitos de la sandwichera, sonó mi móvil. Era mi madre que quería que le escribiera INMEDIATAMENTE sobre qué hora tenía pensado llegar a casa. Mi plan era ir por la tarde, sin embargo antes que pude decir cualquier cosa, me dijo con una voz dura: „Te esperamos para comer.“ Y después, subrayando cada sílaba: „ESTOY ESPERANDO EL MENSAJE PERO YA.“ Así que me puse a buscar como loca en la página checa de los horarios de autobuses y trenes donde nada más entrar te dicen que te vayas, cuándo sale mi autobús para casa. El ordenador se negaba a colaborar así que mi madre esperando impacientemente mi respuesta la recibió un poquito más tarde pero por suerte no se enfadó. Y yo, por fin, pude sacar mis sándwiches que mientras se habían enfriado y me puse a comer.

Justo cuando estaba masticando mi segundo sándwich, alguien llamó a la puerta. „Porca miseria!“ pensé y fui a abrirles. Era el informático y su amigo Lucas. Trajeron una caja con botellas de cerveza y nos dijeron que íbamos a hacer una fiesta cervecera en nuestro cuarto. A mí no me hizo mucha gracia porque la del día anterior no estuvo nada bien y yo además al día siguiente tenía que viajar pa casa.
Al final ésta estuvo bien. Lucas, un chico aplicado e inteligente, hablaba con Cla con su inglés perfecto y aunque a mí no se me hacía prácticamente ningún caso, me lo pasé bien. – y por lo menos pude practicar lo que durante estos tres aňos casi se me había olvidado del inglés.

No sé a qué hora se fueron. Lucas nos dijo que dentro de un momento volvería y tocaría la guitarra. Yo ya deseaba dormir así que les dije que sólo una canción y punto. Lucas llegó, tocó una canción y se fue con Clara a la habitación dos cientos diez donde había más gente. Yo mientras él tocaba la canción fui a fumarme mi último piti. Cuando llevaba casi una mitad, oigo sonidos raros a mi izquierda. Algo estarán haciendo en la calle, pensé. Y de pronto una voz masculina, fuerte y potente, dice: „!Hi! Era el informático que trepando por los balcones llegó hasta el nuestro. !Qué susto me metí, dios mío!
Se encendió un cigarro, charlamos unos instantes y él, trepando por los balcones, volvió a su cuarto.

Mirka y yo ya estuvimos bastante adormiladas, nos metimos en nuestras respectivas camas y dormimos hasta que a las ocho de las manana nos despertó el knock-knock de Clara que estuvo llamando a la puerta.
!Qué marchosa es la tía! Volvió a las ocho de la manana, sin dormir ni descansar ni nada y me contó Mirka que el sábado por la tarde ni se echó una siesta.
Cuando llegó a las ocho de la manana, me tuve que levantar para prepararme y salir dirección casa en el pueblo. Sin gana ninguna me duché, desayuné unos rollitos de ojaldre con nueces y me fui.

El domingo llegué a las cuatro de la tarde. Las chicas estaban conversando. Me avisaron que a las seis venía Lucas. Mira qué bien el chico, ha venido desde Praga sólo para estar unas horas con Clara y volver. Esto se llama amor, vamos. :)
Estuvieron hablando mucho rato. A las nueve o por ahí Mirka, Clara y Lucas se fueron a comer fuera, yo me quedé aquí dormidita. Volvieron, Mirka abrió la puerta y con una espontaneidad natural me preguntó: „Pavli, ty sleepíš?“ :D :D (tomó el verbo inglés „to sleep“ – dormir, y le aňadió el sufijo checo que expresa la segunda persona del singular del verbo checo „spát“ – dormir). :D :D Os juro que si hubiera estado dormida, esto me despertaría al cien por cien. :D :D :D

Ah, otro golpe inolvidable que se me olvidó: Cuando el viernes estuvieron aquí los chicos con las birras a alguien se le escapó un eructo y los tres enseguida empezaron a cantar la melodía de Everybody hurts (Todos a veces hacen daňo)con esta letra: „Everybody burps sometimes.“ (Todos eructan a veces.) :D :D :D jajaja

Y después, la Clara empezó a planear cosas. Pongo aquí mi chat de aquella noche con mi novio. A lo mejor os parecerá demasiado fuerte lo que pongo aquí pero quizás mi rabia acumulada, (hasta el jueves por la tarde hablábamos todos con todos, a partir de ahí Clara hacía como si yo no existiera), quizás el cansancio me hicieron decir cosas que a lo mejor, en otras circunstancias, nunca más hubiera pronunciado.

Pavli:
...eh...me quedé dormida.
Pavli:
Nooo!!!!! Llegaron....y la tonta está pensando escribirle a la asistente de Praga que no se siente bien y quedarse aquí una semana más...pero esto qué es? joder que tiene el billete y todo!
Pavli:
...y me despertaron.
Pedro:
Pues tú no les hagas caso, si hacen ruido diles que estás muy cansada y necesitas descansar. Y no te levantes más de la cama, acuéstate que si te ven levantada no dejarán de hablar.
Pavli:
has leído lo del billete? !Pero qué irresponsabilidad!
Pedro:
bueno, pues que se quede sin dinero y que se joda, pero que no moleste a los demás porque ella no está sola con su amiga Mirka sino que hay otra persona que eres tú.
Y que ella no puede decidir quedarse ahí por sí misma, sino que tiene que consultarlo con vosotras que para eso sois las duenas de la habitación. Esta es una nina caprichosa, mimada y zorra.
Pavli:
?sabes?pero joder a mí no me dijo ni pío.
Pavli:
Me lo contó Mirka...era la iniciativa de Mirka aunque creo que lo correcto sería que la Clara nos preguntara a las dos ya que la habitación es mía también.
Pedro:
Que no, que esa tía es una aprovechada en todos los sentidos, no vale la pena tenerla como amiga. ?y Mirka no le dice nada de que cómo va a hacer eso y perder el dinero?
Pavli:
sí...se lo dijo. y espero que se pire! porque yo no la quiero aquí vamos! Quizás si me preguntase... Si me pregunta, yo no le digo que no, sabes?
Pavli:
Mirka te manda muchísimos saludos y estuvimos recordando cómo nos lo habíamos pasado cuando estuviste aquí...los tres nos lo pasamos pipa!
Pedro:
?y qué, aún no se ha convencido de irse? Yo también le mando muchos recuerdos y espero que la próxima vez que vaya estemos más tiempo con ella.
Pavli:
Mirka dice con una voz tiernísima: yeeeee!! y podría venir pronto!
Pedro:
Yo deseo muchísimo ir a ver a mi cielo y estar con la Cuchi y tomar algo y comer en esos sitios tan buenos a los que vosotras vais. Te quiero.
Pedro:
Y claro, ya no te vas a la cama ?no?
Pavli:
...me tumbaré. No sé si llego a dormirme pero por lo menos descanso. La posición horizontal es taaan relajante :)
y ellos que se vayan
Pavli:
Tres horas y media quedan todavía para la partida de Clara.
Pedro:
Bueno, tú métete en la cama y no hables. Seguramente, te podrás quedar dormida algún ratito y si no, pues descansas tumbada. Venga, carino, túmbate.

He is sooo cute, my precious! :)

Ella, quizás de mi tono de voz, supo que aquí no se iba a poder quedar. Así que empezaron a planear que pudieran irse juntos a Praga y quedarse una semanita en la casa de Lucas.
Lucas me pidió si pudiéramos salir un ratito al balcón. Nos fumamos un piti y él me lo contó todo. Se sentía como una mierda pero no tenía el valor de decirle a la pobre que se fuera a su país si ella no quería. Empezamos a planear qué le iba a decir lucas a su madre. Yo le aseguré que si mi madre me veía en el umbral con un chico desconocido, de otro país y a las siete de la madrugada, que vamos, que me mataba. Parece que la mami de Lucas es una mujer mucho más tolerante, además Lucas inventó que le iba a decir que cancelaron todos los vuelos para Holanda y que como Clara dentro de unos días tenía que ir a Roma a hacer unas cosillas, no le merecería la pena ir a Holanda y por eso se quedaba en Praga y después que viajaría directamente a su ciudad natal.
A mí en cierto modo ya me daba igual. Estaba cansadísima y lo único que verdaderamente deseaba era meterme en la cama. Sólo le dije que por favor por lo menos escribieran a la asistente ya que la llamó Mirka y si se presentasen en Praga diciéndole a la mujer que los planes habían cambiadoo, el que se llevaría las consecuencias sería ella, y por una tontería, por una precipitación de una irresponsable.
Luego se quedaron dos horas decidiendo qué iban a hacer y cuando quedaba apenas media hora para su pardida, decidieron dejarlo así y no complicar la cosa.

Eran las tres y cuarto cuando entré a la terraza para fumarme el último piti de aquella noche. Los dos estaban aquí como si nada. Clara confesó que no tenía ni idea de la hora. No entiendo qué hacían tanto tiempo en la terraza. Se habían ido media hora antes y hubo un momento en que no se oía nada. No quiero imaginar qué estaban haciendo.
También me jodía que la última noche Clara casi no hablaba con Mirka – y eso que siempre decía que era su mejor amiga, farry, I miss you y otras cosas. Y cuando menos miraban eran las tres y veintidós y se tenían que pirar rapidísimo porque a las tres y veinticinco venía el taxi.

Cogieron apresuradamente sus cosas, casi ni se despidieron y Mirka los acompaňó hasta la recepción de la residencia.
Cuando volvió, estaba llorando. Clara ni se despidió de ella. O por lo menos no cómo es debido cuando se despiden dos mejores amigas... No lo entiendo...
Mirka y yo nos sentamos en su cama y nos pusimos a llorar. Ella por Clara, yo por ella. Porque esto no se le hace a una amiga.

Han sido unos seis días inolvidables y aunque han ocurrido muchas cosas que yo preferiría que no hubieran ocurrido, me alegro muchísimo porque las dos chicas hayan podido verse después de muchos aňos.

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